La JukeBox del Pub

viernes, 12 de diciembre de 2008

La neblina del sueño: Amar en sueños (VII)

-Cariño. Hoy estas preciosa.

Eric se acerca hacía ella con una sonrisa radiante.

-Eric? Eres tú?

Para su sorpresa el muchacho ensancha más la sonrisa:

-Eso significa que te encuentras mejor. Por fin, has aceptado que sigo vivo. Doctor Rialta, Sandra ha progresado mucho.

Sandra. Hasta su hermano la llama Sandra. No. Su prometido, no su hermano.
Dios! por que  había pasado esto? Era esquizofrénica y no había sido tratada a tiempo?

-Bueno ciertamente eso parecía hasta esta mañana, pero ha tenido otro brote. Aunque tranquilo, no ha sido violento Por eso le ha permitido verla.

-Puedo sacarla a pasear por el jardín?

El doctor se levanta de su silla. Se acerca a ella y le mira a los ojos. Esta sonriendo.

-No soy un monstruo, señor. Solo un profesional preocupado por su paciente y sus familiares. Así que, si Sandra se comporta podrán tener toda la tarde para ustedes.

La muchacha sonríe y se levanta.
-Claro, Doctor Rialta. si me permite cambiarme de pijama, acompañaré a mi prometido a pasear por el jardín.

El doctor le aprieta cordialmente el hombro. Y mueve afirmativamente la cabeza.

-Por supuesto. Si no le molesta que Amalia la vigile mientras lo hace.

-Ningún problema, doctor. Incluso puede aconsejarme sobre la última moda.

-Sandra, me equivoque con usted. Pero no crea que me relajaré tan fácilmente. Por hoy me ha ganado. Disfrute de su tarde en compañía.

Después de ponerse un pijama limpio y un batín, los dos jóvenes salen  al jardín del centro.

 Eric esta radiante. Por que tenía que creer que había muerto. Su vitalidad no dejaba lugar a dudas.

-Siento que te haya hecho esto, Eric. No entiendo como puedes seguir a mi lado, después de creerme tu hermana y que creyera que tú...

-Criará malvas y volvieses del futuro para evitarlo. En fin, eso es amor, porque a pesar de tu... Problema... no has olvido nuestro amor.

Al cogerla de las manos, Elsa aparta las manos bruscamente.

-Lo siento. Pero todavía no sé que ocurre con lo nuestro. 

Eric se aparta un poco. su semblante esta pálido. Tiene miedo.

-Entiendo.

-No. No tengas miedo no voy a morderte o pegarte. Estoy bien... solo que no entiendo nada. Soy Sandra, soy Elsa?

Sonríe y se acerca a la muchacha. 

-Cariño, precisamente hoy ha venido para comprobar una cosa. Verás, hablé con el doctor Rialta. Al principio creyó, que no sería buena idea lo que le propuse... por si te  empezabas a pegar a la gente y todo esos ataques de furia que padeces. Pero, visto tu progreso y a que por fin te cree lista...

-Dilo, Eric. Ya estoy dispuesta a creerme lo que sea. Estoy loca, recuerdas. En el peor de los casos, esos dos me van a "calmar" con un sedante.

La chica señala a los dos celadores que mantiene una vigilancia especial hacia la chica, a pesar de tener a su cargo otros diez pacientes, sus ojos están más tiempo sobre la pareja que el resto de internos.

Eric parece dubtativo. sus manos no para de fregar la costura de sus pantalones.

-Pues verás. Hoy no he venido solo.

-Como?

el corazón de la muchacha se acelera rápidamente.

-Si. Creí que si los veías, quizás te ayudará a ver claro quién eres.

-Pero, quieres decir?

-Sandra, ahí esta mi familia. Tu familia política.

La chica gira la cabeza y mientras lo hace, Eric hace una señal a tres personas que se van acercando con una sonrisa en sus labios.

Ante su ella, se hallan los padres de Eric. Sus padres y... Elsa.


-Hola, Sandra. Me han dicho que te encuentras mejor.

Continuara...


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